Margarita “mofletes” y los orcos

No podía ser de otra forma, ni lo podía hacer otra individua: Margarita “mofletes” recibió a los orcos; ella se les parece mucho (ver foto adjunta).

¿Y quiénes son los orcos? Pues en la imagen de inicio, que vale más que mil palabras, los tienen: José Morata, Manuel Rosa y José Carlos Piñeiro. Y lo son, además de por sus pintas de horteras, ordinarios, bastos, chabacanos, vulgares y macarras, es decir de orcos, más aún porque los tres fueron condenados justamente a ser expulsados de la Guardia Civil por vulnerar en los años noventa todos los reglamentos habidos y por haber al intentar crear sindicatos en el seno de la Benemérita… cuyo tinte rojo, además, se veía a leguas. El primero había llegado a sargento, el segundo a cabo primero y el tercero era guardia.

Por aquel entonces, ojo que no hablamos de la pretendida “dictadura”, sino con la actual democracia, por entonces ya casi veinteañera, estos tres orcos llevaron a cabo una campaña de provocaciones –la terminología marxista habla de “lucha por sus derechos” pero como siempre es falsa– para crear lo que denominaban “asociaciones”, en realidad sindicatos encubiertos, y ello en contra de todo lo que ellos mismos habían jurado y aceptado explícitamente cuando ingresaron en el Cuerpo; lo que además de en orcos les convirtió en traidores. Si no les gustaba lo que habían aceptado, debieron haberse ido como caballeros, pero para eso tendrían que haberlo sido, algo imposible en los orcos.

Lo que pasa es que en realidad eran infiltrados, precisamente, vieja técnica marxista tan antigua como dicha ideología criminal, según la cual se introduce a alguien en una institución para, desde dentro, reventarla, poniéndola a continuación al servicio de los intereses y organizaciones de dicha ideología. Eso, y no otra cosa, fue lo que hicieron y lo que pasó. Por eso, tras los correspondientes arrestos y juicios legales, legítimos y con todas las garantías jurídicas y democráticas habidas y por haber, acabaron en la calle de la que nunca debieron salir. Igualito, igualito que aquellos “umedos” de finales de los setenta, jefes y oficiales de las FFAA, de profesa ideología marxista también, que igualmente infiltrados en ellas intentaron no sólo reventarlas, sino peor aún, dar un golpe “a la portuguesa” cuando Franco prácticamente agonizaba; qué valientes.

Pues bien, a lo protagonizado por estos orcos –cosa juzgada y condenada legal y legítimamente, repetimos que en los noventa, o sea, en plena democracia–, Margarita “mofletes” le quiere dar la vuelta para que donde se dijo digo se diga Diego y se les rehabilite; vamos, como se ha hecho con el genocida Companys y otros serial killers de la misma tendencia y catadura que él. Para ello ha comenzado por dar este primer paso que no es baladí, al recibir pública, institucional y notoriamente a los orcos en su calidad –en realidad tiene muy poca– de ministro de Defensa, en su despacho oficial y con los gatos a cargo al erario público que se nutre de nuestros bolsillos, foto incluida para más inri incluida.

Margarita “mofletes”, como ministro de Defensa que es, no puede hacer lo que ha hecho con los orcos porque es poner en tela de juicio a la justicia, a la democracia, a la Constitución, dar alas a los que por cualquier motivo estén en las mismas que los orcos o piensen estarlo, entre ellos a todos los que en su día fueron condenados por algo y ahora saben que su vulneración de la ley y de los reglamentos pueden quedar en agua de borrajas gracias a la demostrada arbitrariedad de una ministro, la “mofletes”, de un partido, el PSOE, y de una ideología, la marxista, que ambos profesan. Y lo anterior viene muy al caso, porque, ya verán que a pesar de haber reconocido que dicha “rehabilitación” tiene “difícil encaje legal”, ello no será óbice para que se produzca antes o después, pues ya sabemos que para el PSOE de hoy, que como el de siempre sigue en sus trece, no hay problema en vulnerar la legalidad si la misma no le favorece, como dejó sentado su degenerado fundador y demuestra su historia; y si no, al tiempo.

Que Margarita “mofletes” haya cometido semejante dislate y despropósito institucional –uno más, por cierto de los ya muchos–, la descalifica de forma muy especial para el ejercicio de tal cargo, por lo que o debería dimitir, que no lo hará, o la deberían cesar, que tampoco, claro, porque para eso su jefe es el legal, pero ilegítimo, dictatorial, totalitario y antidemocrático Pedro I “el profanador” y “el okupa” y ella su brazo fuerte… cada día más.

José Morata, Manuel Rosa y José Carlos Piñeiro

La cuestión tiene además daños colaterales gravísimos, porque ha supuesto una patada contra la disciplina del Cuerpo, ya de por sí bastante maltrecha; un agravio comparativo para, al menos, el Vicealmirante y el General cesados de malas formas e injustamente de sus puestos por la “mofletes” no hace mucho, y una bofetada a toda la Benemérita a la que la “mofletes” se negó a respaldar cuando criticó el acto en su apoyo y desagravio de Ciudadanos y VOX en Alsasua recientemente.

Eso sí, la reunión con los orcos supone un espaldarazo al “sindicato” Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), satélite del marxista-leninista CCOO, que cual pájaro de mal agüero orbita sobre la Benemérita desde hace algún tiempo dedicado a lo que se pueden imaginar.

Ah, se nos olvidaba: en su día, en los noventa, los orcos ya tuvieron el respaldo de Margarita “mofletes”, por entonces Secretaría de Estado de Interior, nada más y nada menos ¿prevaricación?

Por último, y lo más triste, es que al igual que cuando la extinta Carmen Chacón condecoró a los traidores y golpistas “umedos”, en una rehabilitación moral pública ilegal e ilegítima, ahora, en esta ilegal e ilegítima también rehabilitación moral, ni un sólo mando, mucho menos los superiores, ni de las FFAA –a la que la cosa afecta–, ni de la Guardia Civil, han tenido lo que hay que tener para piarlas; y es que no hay nada peor en esta vida que estar SOBRECOGIDO… o sea, cogido por el sobre.

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